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May

2019

Daniela Ortega, voluntaria de Expreso: “La gente mayor no es aburrida”

Un día de 2018, viendo un noticiero, esta abogada se enteró que un grupo de adultos mayores de Hogar de Cristo pulía tablas de maderas recicladas. Y que, además de generar ingresos para los “viejos”, como los llaman los voluntarios, se formaba una suerte de hermandad que funcionaba de manera terapéutica para cada uno de los participantes.

Por Mauricio Bascuñán A.

Conociendo en televisión este proceso, y con ganas de ser parte de un voluntariado, entró a la web de Expreso (https://expresochile.cl) y rápidamente formó parte del equipo de ventas, que se encarga de generar reuniones con empresas para regalos corporativos hasta conseguir espacio en grandes retails y organizaciones para vender las obras colaborativas de estos curtidos carpinteros.

Daniela, que trabaja de lunes a viernes en un estudio de abogados en el centro de Santiago, cuenta que lo que más le ha impresionado es la cantidad de tablas que pueden hacer si se lo proponen. “En vísperas de Navidad, hicieron más de 600 tablas”.

La gran diferencia que tiene Expreso con su competencia es que le cuentan a los clientes cómo se va creando la tabla y quién la hizo. “Cuando nos han encargado al por mayor, para regalos de empresas, les enviamos diariamente videos de cómo va el proceso. A la gente le gusta saber. Así se comprometen con la causa y los adultos mayores”.

Desde 2019, los mismos “viejos” han pedido hacer cosas nuevas, y los clientes también piden novedades. En el reciente Taller Abierto que se hizo en la Casa de Acogida de Estación Central, se vieron diversos tipos de tablas de cocina, cajas para el té, vinagreras, especieros de diversos tamaños, entre otros productos que se agregan a la lista de las clásicas tablas de cocina, ideales para un buen asado familiar.

La encargada de ventas asegura que la participación del público en los talleres abiertos que partieron este mes de mayo, se replicarán una vez al mes para todo público. Sirve para que vecinos de Estación Central, clientes y amigos sepan cómo se arman los productos y sobre todo quiénes los diseñan: “Nuestro sistema de trabajo es muy particular, se hace por estaciones. O sea, cada adulto mayor hace parte del trabajo: algunos sólo lijan, otros cortan… En la tabla participan todos y esa es la gran diferencia con respecto a la competencia. Una tabla pasa por hartas manos y finalmente llega al jefe del taller que ordena, a veces, darle otra mano de lija, volverla a hacer o ponerle otra mano de pintura, según sea el caso”.

Cuando van a mostrar el proyecto Expreso a grandes y pequeñas tiendas, lo que más les llama la atención es el proyecto en general. “Una tabla puede venir de China y ser más barata, pero lo que está detrás es lo valioso, y muchos quieren hacerse parte ofreciendo nuestras tablas en sus locales”.

“El año pasado estuvimos vendiendo en el Drugstore de Providencia, y este año ya calendarizamos en diversas ferias públicas, de colegios y bazares. Vender allí es harto trabajo, son 2 ó 3 días full, pero los ingresos nos ayudan a reinvertirlos en maderas, materiales de carpintería y en el sueldo que recibe cada adulto mayor por colaborar en el proceso”, recalca Daniela, quien recuerda que para el Día del Papá, en junio, “estamos innovando con parrilleras y cuchillos de madera. Ingeniándonos a medida de los que el mercado demanda, según la conmemoración”.

-¿Como motivarías a otras personas a ser voluntarios o a integrar Expreso?

-Diciéndoles que los resultados son súper gratificantes, más allá del tiempo que uno invierte. Nos alegramos enormemente cuando uno ve que los viejos están felices al vender una tabla. Sabemos que ellos esperan el día para poder trabajar (dos veces a la semana). Además, aquí se encuentran historias, buena compañía y un trabajo artesanal de horas de elaboración. El tema de los adultos mayores es un tema país y está súper dejado por la sociedad. A veces es tan fácil como dedicarles tiempo, escuchar y acompañar, independiente de las políticas públicas que se hagan. Hay que generar conciencia que la gente mayor no es aburrida. Aquí muchas veces me he sorprendido con sus historias”, dice la abogada.

Finaliza asegurando que las vidas pasadas de los viejos son tan entretenida que hay que escribir un libro sí o sí, porque dice que muchos son de distintos lugares del país y tienen diversos oficios. “Cada uno es un mundo”.

 

 

 

 

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