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Covid-19

Dic

2020

Liliana Cortés, directora de Súmate: “No se puede hacer más con menos plata”

El Ministerio de Educación a través de la mesa por la prevención de la deserción escolar definió 15 propuestas que apuntan a prevenir y hacerse cargo de esta realidad, pero algo cojea en la mesa: el escaso presupuesto para combatir la exclusión educativa. Se cree que habrá 80 mil niños, niñas y jóvenes más fuera del sistema escolar en 2021, abultando el total a 267 mil excluidos.

Por Ximena Torres Cautivo/ Publicado por El Mostrador

–Lo que más escucho de los chiquillos por estos días es: “Tengo que trabajar, tengo que trabajar…” Y para poder hacerlo sin abandonar los estudios necesitan una opción educativa más flexible, innovadora y remota, porque hoy la tensión entre estudiar o sobrevivir se les ha vuelto enorme, mucho mayor que antes de la pandemia” –explica Liliana Cortés (49) trabajadora social, experta en exclusión escolar y directora de fundación Súmate del Hogar de Cristo, que se dedica a recuperar el derecho a la educación de los niños, niñas y jóvenes más pobres y vulnerables.

Cinco escuelas en las comunas de La Pintana, Maipú, La Granja, Renca y Lota, en región del Biobío, albergan a 600 alumnos con alto rezago escolar, repitencia y al menos dos años fuera del sistema escolar, los que casi milagrosamente en este año horrible siguen en un 95% ligados a sus comunidades escolares. “Y eso ha sido exclusivamente gracias a los profesores, que con menos recursos han logrado hacer más”, reconoce Liliana.

En Chile, ha habido amplio revuelo cuando se ha debatido cuántos son los niños y jóvenes que no están dentro del sistema escolar. Hoy la cifra se ha consensuado: son más de 187 mil y el propio Ministerio de Educación ha estimado en otros 80 mil los que podrían abandonar la educación este año a causa de la crisis social, sanitaria y económica.

¿Total? 267 mil.

¿Es mucho? ¿Es poco?

Es nada si se compara con los tres millones y medio de estudiantes que sí son parte del sistema educativo nacional, pero muchísimo si se piensa que se trata de 267 mil seres humanos en formación con sus oportunidades y sus talentos desperdiciados. Pero es un aspecto que por feo, por lo poco exitoso que luce, se esconde e invisibiliza.

–Es lo chico del número lo que impide ver el tremendo perjuicio que representa, no sólo para ellos, sino para toda la sociedad. Siempre lo que se privilegia son el volumen y la normalidad. Es lo mismo que pasa en todos los ámbitos reparatorios que tienen que ver con infancia: con los niños que están en residencias de protección a cargo del Estado, que son pocos si se compara con el total; con los que viven en situación de calle, que tampoco son tantos… Son situaciones graves, pero son pocos, ese parece ser el predicamento. Son niños y jóvenes que sólo llaman la atención cuando se meten en líos, cuando se mandan una grande o se suicidan –sostiene Liliana, desalentada con lo que ha sucedido con el presupuesto 2021 para las escuelas de reingreso, como las de Súmate, o con los establecimientos para educación de adultos, que son los lugares donde puede recuperar su derecho a educarse esta población.

Es comprensible el desaliento de Liliana Cortés. El Ministerio de Educación a través de la “mesa por la prevención de la deserción escolar”, de la cual ella fue parte, logró consensuar 15 propuestas que apuntan a prevenir y hacerse cargo de esta realidad, pero algo cojea en la mesa: el escaso presupuesto para combatir la exclusión educativa en 2021.

“Este año, con 80 millones menos, hemos logrado con el esfuerzo y a veces los recursos personales de los profes, hacer más cosas. Cuestiones creativas que, como te dije, nos han permitido, un 95% de adherencia de los alumnos al colegio. Pero es como si se castigara al que lo está haciendo bien. Es una actitud de con tu deber no más cumples y esa falta de reconocimiento va desalentando a los equipos”.

La fórmula con la que se calculan los pagos de subvención escolar está afectando sobremanera a las más de 500 por escuelas de jóvenes y adultos y de reingreso. Hoy, tanto el Ministerio de Educación como el Congreso, tienen la oportunidad única de aprobar el proyecto de ley sobre el pago de subvenciones escolares en contexto COVID-19 sin discriminación y atendiendo a todas las realidades escolares, tal como hicieron con los internados de nuestro país. “Ahí se la jugaron los parlamentarios, lo que me alegra por los internados, que son unos 50 en todo Chile y están casi todos en la región de La Araucanía, zona conflictiva, donde hoy sería muy impopular desatenderlos”, comenta Liliana, haciendo ver los criterios populistas que aplican a unos y con los que dejan fuera a otros, que no se ven, no marchan, no votan.

Hace notar que bastaría con que el proyecto de presupuesto en trámite modifique los meses de cálculo con el cual se pagarán las futuras subvenciones en todo aquel establecimiento que haya vuelto a clases desde julio de 2020. “La actual fórmula considera el promedio de asistencia de marzo, abril y mayo, y es injusta con las escuelas de jóvenes y adultos y las de reingreso educativo, porque en estos establecimientos marzo es un mes de adaptación y no registra el promedio de asistencia que se produce después. Nosotros proponemos considerar abril, mayo y junio para calcular la subvención”, afirma.

APRENDER A TRAVÉS DEL AIRE

¿Cómo se hace con menos plata mucho más?

Eso es lo que atormenta a Liliana Cortés y a todos los encargados de escuelas de reingreso de educación de adultos.

–Tenemos que conseguir que los chicos vuelvan el próximo año. Y los recursos para lograr ese objetivo se requiere conocerlos ahora en que estamos cerrando la planificación 2021. Tenemos que trabajar en las brechas digitales que tienen nuestros jóvenes, en resolver sus problemas de acceso y conectividad. Y para ello se requieren recursos. Hoy la pandemia nos ha dejado una valiosa experiencia: descubrimos que para alumnos como los nuestros, que son padres, están a cargo de sus hermanos, trabajan, tienen otras múltiples responsabilidades y urgencias, las clases online son mucho más eficientes que las presenciales. Pero no tenemos recursos para implementar un plan de educación digital. Hoy no podemos seguir haciendo más de lo mismo, tenemos que innovar, y la innovación requiere de recursos, más en una situación tan desafiante como ésta que estamos viviendo.

Liliana cita al alemán Andreas Schleicher, máximo responsable para la Educación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), quien afirma sobre los sistema educativos de países como Argentina o Chile: “Son sistemas que resultan útiles para educar al equivalente de robots de segunda categoría; es decir, a personas que son buenas para repetir lo que les decimos. Pero el mundo actual, el rol de un maestro no es el de transmitir conocimientos, sino el de ser un buen coach, mentor, facilitador, evaluador y trabajador social. Eso es lo que estamos viendo en los mejores sistemas educativos. Si te preguntas por qué a Vietnam, Singapur, Finlandia o Estonia les está yendo bien, es porque sus maestros entienden los temas y saben cuán diferente aprenden sus distintos alumnos. Realmente conocen a sus alumnos”.

La experta de Súmate siempre ha abogado por una mayor flexibilidad, por una modalidad educativa de reingreso especial, que entienda las particularidades de estos alumnos con rezago profundo y no los fuerce a calzar en la normalidad del sistema. En suma: que los conozca y se adapte a ellos.

-La innovación, lo repito, implica recursos, recursos sostenidos en el tiempo, y los resultados no se ven de un día para otro. Yo desearía que se legislara para favorecer a los que estamos haciendo cosas distintas y que no se pudiera todo el énfasis en la alerta y el freno a los niños y jóvenes que están por abandonar el sistema, sino también en los que están en las fronteras del reingreso, intentando volver. La tarea es prevenir y recuperar, no sólo lo primero.

Dices que han logrado que un 95% de sus alumnos no hayan abandonado las escuelas, pese a la crisis económica y sanitaria, ¿sabes cuánto han logrado aprender o cumplir en materia de aprendizaje este 2020?

-Que no se nos hayan ido no significa en ningún caso que sus brechas de aprendizaje se hayan cerrado en este contexto sin clases presenciales y con todo tipo de esfuerzos para mantenerlos vinculados. En 2021 todos debemos hacer el mayor esfuerzo no sólo por recuperar a esos cabros, sino por paliar esas brechas. ¿Cuánto aprendizaje han perdido todos los alumnos de Chile, no sólo los de las escuelas de reingreso, por la suspensión prolongada de clases presenciales durante el año? Hasta un 80%, ha dicho el Ministerio. Y eso es para niños y jóvenes del sistema regular, ¿qué queda para los nuestros? Imagínate cómo pones al día a un joven que ya venía con brecha. ¡El esfuerzo que tenemos que hacer es gigante! Eso no cuesta lo mismo que en 2020 y no puede ser menos que este año en términos de presupuesto, pero así lo ha determinado la autoridad. ¡Es como si nuestros chicos aprendieran del aire, por milagro, por generación espontánea!

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