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Abr

2019

Casa de acogida de San Bernardo: La verdadera historia de René

Hace más de una semana la foto de este acogido fue publicada en Facebook por un voluntario, que invitaba a los usuarios de la red social a encontrar a sus familiares. Aquí reconstruimos su historia confirmando que no tiene hijos ni hay registros de parientes, dada la conmoción que generó su caso.

Por Jacqueline Otey A.

La imagen de René Cuevas (81), que vive en la Casa de Acogida San Bernardo del Hogar de Cristo, fue posteada en Facebook hace más de una semana y hasta el inicio de ésta había sido compartida en más de 13 mil ocasiones.

El registro iba acompañado de una breve historia de la vida de René e invitaba a los usuarios de redes sociales a buscar a sus familiares y, además, mencionaba a un hijo que no veía hace años. Sin embargo, él no tiene parientes directos ni hijos. El resto del relato tampoco coincide completamente con la realidad; por eso y para conocimiento de las muchas personas solidarias que quisieron ayudar con datos y provocar un mágico reencuentro con sus supuestos familiares, aquí contamos su verdadera historia…

René tiene 81 años, nació en Los Ángeles y, por su carácter tranquilo y risueño, se hace querer. Es un hombre amable, que disfruta escuchando en la radio tangos y canciones de Lucho Barrios y Palmenia Pizarro, baila cueca y participa en actividades recreativas del centro donde actualmente vive.

De acuerdo con los registros que maneja el Hogar de Cristo, no tuvo hijos, pero sí una pareja -que conoció en un centro de sistema abierto-, que falleció hace un año y a quien menciona con frecuencia. Pese a que en ocasiones sus recuerdos se difuminan y revuelven, el nombre de Olguita, la mujer con quien compartió su vida durante 20 años, permanece vivo en su mente.

ÓDIAME SIN PIEDAD…

René junto a Olga se dedicaban al comercio ambulante. Él dice que ella era artista. “Cantaba ´Odiame sin piedad, yo te lo pido´ y tocaba guitarra y a mí me gustaba escucharla”, recuerda con emoción.  “La conocí en un paseo, donde estábamos jugando dominó. Lo pasé muy bien con ella. Se llamaba igual que mi madre”.

Hace un año, Olguita murió. Tenía un siglo de vida. Poco antes de su muerte, René volvió a quedar en situación de calle, ya que tuvo que abandonar la casa donde vivía con ella.

Según su relato, el año 2017, se enfermó y fue hospitalizado y, al ser dado de alta, el hijo de su conviviente le pidió que se fuera de la vivienda. Mientras tanto, Olguita estaba enferma y no podía desplazarse. En 2018, lo recibieron en la Hospedería de Puente Alto mientras postulaba a la Casa de Acogida de San Bernardo, pero cuando llegó, ella falleció. De acuerdo a su a veces confuso relato, el hijo de su pareja le impidió asistir al velorio y al funeral.

Al preguntarle por su pasado, cuenta que a los 6 años fue adoptado informalmente por una mujer que lo trajo a vivir a Santiago y lo integró a su familia. Sin embargo, a los 18 comenzó a deambular por Los Ángeles y Valparaíso para luego regresar a la capital.

Con orgullo, cuenta que terminó la enseñanza media y pronuncia algunas palabras en inglés para confirmar que tuvo estudios. Son palabras que no alcanzan a convertirse en frases y demostrar el manejo de un segundo idioma: “Thank you, hello, pencil, one, two, three, four, five…”, pero las pronuncia, contento.

Los registros del Hogar de Cristo indican ha estado en distintos programas de la fundación desde 1995, cuando vivía en situación de calle. “Él dice que tiene 6 hermanos, pero en el sistema no figuran familiares directos ni tampoco hijos”, indica Jessica Aguilera, jefa de unidad de la Casa de Acogida de San Bernardo.

Actualmente, el acogido tiene un marcapaso y camina con la ayuda de un andador, debido a una fractura de cadera. Hoy pese a los momentos vividos en los últimos dos años, se encuentra tranquilo. “Aquí no me ha faltado nada… tengo techo, estoy bien”, concluye, y ni siquiera logra dimensionar que la impulsiva y contagiosa solidaridad digital que impera en redes sociales estuvo con él y su supuesta posibilidad de reencuentro con parientes inexistentes.

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