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Acción solidaria

Sep

2021

Las cocinas comunitarias siguen en pie: ¡No las olvidemos!

Más de 81 mil familias viven en cerca de mil campamentos en todo Chile. Pero, además, en las comunas de los sectores más vulnerables, la cifra de familias empobrecidas a causa de la pandemia aumentó de acuerdo a la última encuesta CASEN. Todavía hay cientos de ollas comunes que siguen funcionando y que necesitan de nuestra solidaridad.

Por María Teresa Villafrade

Desde el inicio de la pandemia en 2020, Hogar de Cristo, TECHO-Chile y Fondo Esperanza se unieron para ir en ayuda de las familias más necesitadas del país en la campaña Chile Comparte, que en la primera etapa consistió en la entrega de cajas de alimentos pero que después derivó en el apoyo a las ollas comunes que proliferaban en las poblaciones y campamentos.

Felipe Torra, director de Construcción y Emergencia de TECHO, recuerda que la logística de las cajas resultaba más compleja y cara de implementar: “Decidimos que era mucho más relevante apoyar a procesos comunitarios que ya estaban dados, como las ollas comunes, y vimos la forma de que pudieran aumentar las raciones que entregaban a diario si era necesario. También quisimos analizar su sustentabilidad en el tiempo requerido por su comunidad. Por eso, durante los últimos meses del 2020, la campaña de alimentos se fue enfocando mucho más en las cocinas”.

Es así como se creó un proceso participativo en el que los líderes comunitarios inscribían sus iniciativas, postulaban a los aportes y posteriormente rendían cuentas de sus gastos. “Al principio la rendición se hacía semanalmente, después fue quincenal y hoy es mensual. Quisimos que el proceso fuera transparente, que, ya sea que compraran gas o renovaran sus utensilios de cocina, todo quedara debidamente registrado. No es minucioso en la revisión, pero da seriedad”, aclara.

Esto ha enriquecido mucho el proceso comunitario ya que esta forma de trabajar y aportar no solo va en pos de la transparencia sino que sirve de capacitación. “Cuando una comunidad postula a un proyecto y tiene que rendir cuentas, está también preparándose para seguir postulando a otros proyectos que van en la misma línea”.

Paralelamente, se fueron sumando actores privados como la empresa Carozzi, que durante entre los años 2020 y 2021 ha apoyado la causa en dos instancias: a través de su “Pasta Móvil”, consistente en camiones de distintos tamaños que van a los barrios y comunas en donde están funcionando las cocinas. Y, también, permitiendo un día de descanso para las personas que trabajan en las ollas comunes. “Quisimos darle ese sello, porque se trata de grupos que llevan meses en tensión permanente de estar cocinando y ayudando a su comunidad”, señala Felipe Torra.

El encargado de eventos especiales de Carozzi desde hace ocho años, el chef Marco Moreno, explica que él siempre está presente en todas las “tallarinatas” que se brindan a las cocinas para apoyar a su equipo y que todo salga bien. “Mi cargo consiste en programar, coordinar y organizar todos los eventos ya sean tallarinatas, eventos deportivos, a beneficio, culturales. La semana pasada estuvimos junto a Acción Solidaria del Hogar de Cristo en Lampa, en la olla solidaria “Por un futuro mejor”; en Renca, con “Hijos de la Calle”,  en La Pintana con “Cuchara de Palo” y en Estación Central, en la población Los Nogales”.

Reconoce que si bien siempre han existido las ollas comunes, con la pandemia y la cuarentena, su explosión fue muy notoria.

“Nuestra labor específica es ayudar a la gran mayoría de las ollas comunes que están dentro de la Región de Valparaíso y la Región Metropolitana. La mayoría están a cargo de mujeres y lo que hacemos ese día es cocinar nosotros para que ellas tengan un día libre y tranquilidad, descansar de todo lo que habitualmente hacen. Nosotros nos preocupamos de todo. Llevamos todos los implementos, lo único que necesitamos es contar con un espacio físico techado y agua, todo lo demás lo ponemos nosotros: las ollas, los fogones, las pastas, los jugos, todo, más el personal que cocina el almuerzo”, explica Marco Moreno.

DE COMPLEMENTO A ÚNICO SUSTENTO

La alianza que establecieron con TECHO-Chile no solo consiste en entregar este tipo de ayuda sino también capacitar en el manejo seguro de alimentos en tiempos de COVID-19. La meta que Carozzi tiene para 2021 es entregar 10 mil raciones y ya se ha cumplido con el 50 por ciento. “Estamos planificando lo que queda para los próximos meses, ya llevamos más de cien cocinas comunitarias durante el primer semestre”, agrega Felipe Torra.

Se refiere no solo a las que atiende TECHO sino también a las de Acción Solidaria de Hogar de Cristo y Fondo Esperanza. “Durante el mes de septiembre pasado, hicimos un catastro y nos llevamos la sorpresa de que cerca de un 20 por ciento de las cocinas han cerrado, los motivos son variados: desde que las encargadas de la cocina encontraron pega hasta que la necesidad de la comunidad ya no estaba, porque con el cambio de fase en el plan paso a paso, las personas pudieron salir a trabajar. Hay otras cocinas que han reducido las raciones que entregan y funcionan tres veces a la semana en lugar de cinco como antes”, explica el director de TECHO, entidad que antes de la pandemia no trabajaba con temas alimentarios.

Sin embargo, advierte que mientras sea necesario van a continuar apoyando las cocinas comunitarias que aún persisten. “Este año, las campañas solidarias han sido más complejas y desafiantes, porque hay otros temas comunicacionales que están acaparando la atención. Cuesta seguir pidiendo plata para alimentos. Nosotros cuando partimos éramos un complemento a las ayudas que recibían las ollas comunes ya sea del municipio, de los negocios locales y de los propios vecinos. Pero hoy vemos que pasamos a ser el único sustento, por eso no podemos perderlas de vista”, dice Felipe.

Junto con hacer un llamado a continuar siendo solidarios con las familias más vulnerables de Chile, nos recuerda que la pandemia no golpeó a todos por igual. “Hemos visto un aumento de los campamentos. Hay familias que lo siguen pasando muy mal. No es lo mismo encerrarse en una casa de 70 metros cuadrados que en una de 18 metros cuadrados. Hay miles de jefes y jefas de hogar que todavía dependen del trabajo informal del día a día para sobrevivir”.

Las cocinas comunitarias siguen funcionando, ¡no las olvidemos!